Desde 1995 se pueden presentar al Parlamento catalán iniciativas legislativas populares, mediante la recaudación de al menos 50.000 firmas. Hasta el momento se han llevado al Parlamento tres, una de ellas, la más reciente, es la de la abolición de las corridas de toros en Cataluña.
Por este fin se creó en Cataluña la Plataforma Prou, que recogió alrededor de 180.000 firmas de la población, por lo que la propuesta entró a debatirse en el Parlamento.
El pasado 18 de diciembre, la posible abolición de los toros en Cataluña se sometió a votación en el Parlamento, y el resultado fue positivo, rechazando las enmiendas a la totalidad presentadas por el Partido Popular, PSC y Cs.
El “sí” se impuso por un estrechísimo margen, ya que la votación resultó aprobada por un 51,5 % de los parlamentarios. 67 diputados votaron en contra de las enmiendas, 59 fueron los que lo hicieron a favor, y 5 fueron los que se abstuvieron.
En dicha votación, el partido socialista otorgó libertad de voto a sus parlamentarios, ya que consideraba que en esa cuestión, los pensamientos y la conciencia de cada parlamentario podían ser diferentes. Sin embargo, cuando se sometió a votación la nueva ley del aborto, que en mi opinión, sí que es considerado un tema de conciencia y de opinión propia, ya que son numerosos los socialistas reconocidos católicos, y completamente contrarios a la ley del aborto propuesta por su propio partido, los socialistas no ofrecieron a sus senadores y diputados la posibilidad de la libertad de voto, y obligaron a votar a favor de dicha ley.
Parece ser que el PSOE, da más importancia a la muerte de un animal, que al nacimiento de una persona, a la que se le impide su nacimiento.
Menos mal que se han dado cuenta del error que cometieron, y según han anunciado recientemente, la libertad de voto que otorgaron en su día sin saber por qué, la han retirado, y ahora obligan a sus parlamentarios a votar en contra de prohibir los toros en Cataluña, por tanto, la votación quedaría si cabe más ajustada.
Son numerosas personalidades las que se han manifestado en contra de la prohibición de la fiesta en Cataluña, entre ellos, el poeta Pere Gimferrer, quién recuerda a los catalanes que “Con la prohibición de la fiesta de los toros lo que podría ser prohibido es una parte de libertad, es un espacio de libertad lo que todos perderíamos", además añadía “Cada vez que la libertad de alguien se ve negada o limitada, la libertad de todos pierde peso, se debilita, se empequeñece”.
Coincido con la opinión del poeta catalán, ya que considero que con la posible prohibición de la fiesta, no es sólo la realidad cultural, festiva, tradicional, económica y social de los toros lo que está en juego, lo que está en juego más allá de esos aspectos, es la propia libertad.
La posible prohibición restringiría el derecho a trabajar de numerosos profesionales, como matadores, banderilleros, picadores, subalternos, empresarios, apoderados, periodistas y ganaderos, dentro de un sector que emplea a más de 150.000 personas en España y que genera un flujo de más 2.500 millones de euros anuales.
Otro motivo por el cual me posiciono en contra de la prohibición de la fiesta, es que considero que el toro bravo es una especie que existe para que se lidie en una plaza, si esto no ocurriera, ¿quién se iba a dedicar a criarlos para luego no obtener ningún beneficio? Opino que el toro caería en peligro de extinción, tal y como estaba ocurriendo poco antes del siglo XVII, hasta que la lidia se modernizó y la especie volvió a incrementarse.
Por ello considero que quienes quieren acabar con las corridas, lo que pretenden, o pueden conseguir sin darse cuenta es extinguir una especie, ya que sin ellas no sobreviviría. A lo sumo se destinarían a sementales unos pocos toritos, y seguramente se sacrificaría en su nacimiento a la mayoría de los machos. En vez de hacerlo en la plaza, tras darles una vida plena y libre de más de cuatro años, se haría nada más ser paridos. Suponiendo que los taurinos como yo seamos "torturadores de animales", los enemigos de las corridas resultarían ser exterminadores de animales. Y yo, prefiero la primera opción ya que les causamos la muerte tras un combate en el que pueden conseguir la vida si resultan ser bravos, y además, les permitimos una vida de más de cuatro años de completa libertad pastando en decenas de hectáreas a su entera disposición. Opino que el toro bravo es el animal que mejor vida pasa de todos los criados por el hombre, incluso el perro. Los anti-taurinos, por el contrario, ni siquiera consentirían que tuviesen vida, ni que perdurase la especie del toro bravo.
En Barcelona, durante el siglo XX, existían tres plazas de toros, se celebraban en una temporada más de 100 corridas al año, lo que significa que en la ciudad condal hubo mucha afición a la fiesta, y en la actualidad, la sigue habiendo, por ello, deberían respetar la historia, la tradición, la cultura y la libertad de los catalanes partidarios de la fiesta.
En mi opinión, los impulsores de esta medida son un puñado de nacionalistas y separatistas catalanes que buscan cualquier pretexto o excusa para plantear un desafío al sentimiento españolista de Cataluña. Creen que la fiesta nacional está relacionada con España, y ellos están en contra de cualquier esencia española, por tanto, hay que eliminarla para que Cataluña no conserve ningún signo españolista. Probablemente esta serie de políticos se acabarán dando con un canto en los dientes, como les ocurrió cuando propusieron sus ideas independentistas. Espero que algún día se den cuenta, por su bien.
Si prohíben la fiesta, lo cual no creo que se produzca, se acabarán arrepintiendo de ello, ya que cualquier persona racional, estará de acuerdo conmigo en considerar a la fiesta un arte mezclado o conjugado con riesgo que le da una altísima carga de plasticidad que hace que resulte, por lo menos en mi opinión, preciosa.
Por último, me gustaría dejar plasmado un fragmento que escribió el gran poeta granadino Federico García Lorca, acerca de la fiesta taurina.
“El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo”.
Tal vez Lorca, al ver a la clase de políticos que se empeñan en buscar su tumba, ha decidido esconderse para que no lo encuentren.
Por este fin se creó en Cataluña la Plataforma Prou, que recogió alrededor de 180.000 firmas de la población, por lo que la propuesta entró a debatirse en el Parlamento.
El pasado 18 de diciembre, la posible abolición de los toros en Cataluña se sometió a votación en el Parlamento, y el resultado fue positivo, rechazando las enmiendas a la totalidad presentadas por el Partido Popular, PSC y Cs.
El “sí” se impuso por un estrechísimo margen, ya que la votación resultó aprobada por un 51,5 % de los parlamentarios. 67 diputados votaron en contra de las enmiendas, 59 fueron los que lo hicieron a favor, y 5 fueron los que se abstuvieron.
En dicha votación, el partido socialista otorgó libertad de voto a sus parlamentarios, ya que consideraba que en esa cuestión, los pensamientos y la conciencia de cada parlamentario podían ser diferentes. Sin embargo, cuando se sometió a votación la nueva ley del aborto, que en mi opinión, sí que es considerado un tema de conciencia y de opinión propia, ya que son numerosos los socialistas reconocidos católicos, y completamente contrarios a la ley del aborto propuesta por su propio partido, los socialistas no ofrecieron a sus senadores y diputados la posibilidad de la libertad de voto, y obligaron a votar a favor de dicha ley.
Parece ser que el PSOE, da más importancia a la muerte de un animal, que al nacimiento de una persona, a la que se le impide su nacimiento.
Menos mal que se han dado cuenta del error que cometieron, y según han anunciado recientemente, la libertad de voto que otorgaron en su día sin saber por qué, la han retirado, y ahora obligan a sus parlamentarios a votar en contra de prohibir los toros en Cataluña, por tanto, la votación quedaría si cabe más ajustada.
Son numerosas personalidades las que se han manifestado en contra de la prohibición de la fiesta en Cataluña, entre ellos, el poeta Pere Gimferrer, quién recuerda a los catalanes que “Con la prohibición de la fiesta de los toros lo que podría ser prohibido es una parte de libertad, es un espacio de libertad lo que todos perderíamos", además añadía “Cada vez que la libertad de alguien se ve negada o limitada, la libertad de todos pierde peso, se debilita, se empequeñece”.
Coincido con la opinión del poeta catalán, ya que considero que con la posible prohibición de la fiesta, no es sólo la realidad cultural, festiva, tradicional, económica y social de los toros lo que está en juego, lo que está en juego más allá de esos aspectos, es la propia libertad.
La posible prohibición restringiría el derecho a trabajar de numerosos profesionales, como matadores, banderilleros, picadores, subalternos, empresarios, apoderados, periodistas y ganaderos, dentro de un sector que emplea a más de 150.000 personas en España y que genera un flujo de más 2.500 millones de euros anuales.
Otro motivo por el cual me posiciono en contra de la prohibición de la fiesta, es que considero que el toro bravo es una especie que existe para que se lidie en una plaza, si esto no ocurriera, ¿quién se iba a dedicar a criarlos para luego no obtener ningún beneficio? Opino que el toro caería en peligro de extinción, tal y como estaba ocurriendo poco antes del siglo XVII, hasta que la lidia se modernizó y la especie volvió a incrementarse.
Por ello considero que quienes quieren acabar con las corridas, lo que pretenden, o pueden conseguir sin darse cuenta es extinguir una especie, ya que sin ellas no sobreviviría. A lo sumo se destinarían a sementales unos pocos toritos, y seguramente se sacrificaría en su nacimiento a la mayoría de los machos. En vez de hacerlo en la plaza, tras darles una vida plena y libre de más de cuatro años, se haría nada más ser paridos. Suponiendo que los taurinos como yo seamos "torturadores de animales", los enemigos de las corridas resultarían ser exterminadores de animales. Y yo, prefiero la primera opción ya que les causamos la muerte tras un combate en el que pueden conseguir la vida si resultan ser bravos, y además, les permitimos una vida de más de cuatro años de completa libertad pastando en decenas de hectáreas a su entera disposición. Opino que el toro bravo es el animal que mejor vida pasa de todos los criados por el hombre, incluso el perro. Los anti-taurinos, por el contrario, ni siquiera consentirían que tuviesen vida, ni que perdurase la especie del toro bravo.
En Barcelona, durante el siglo XX, existían tres plazas de toros, se celebraban en una temporada más de 100 corridas al año, lo que significa que en la ciudad condal hubo mucha afición a la fiesta, y en la actualidad, la sigue habiendo, por ello, deberían respetar la historia, la tradición, la cultura y la libertad de los catalanes partidarios de la fiesta.
En mi opinión, los impulsores de esta medida son un puñado de nacionalistas y separatistas catalanes que buscan cualquier pretexto o excusa para plantear un desafío al sentimiento españolista de Cataluña. Creen que la fiesta nacional está relacionada con España, y ellos están en contra de cualquier esencia española, por tanto, hay que eliminarla para que Cataluña no conserve ningún signo españolista. Probablemente esta serie de políticos se acabarán dando con un canto en los dientes, como les ocurrió cuando propusieron sus ideas independentistas. Espero que algún día se den cuenta, por su bien.
Si prohíben la fiesta, lo cual no creo que se produzca, se acabarán arrepintiendo de ello, ya que cualquier persona racional, estará de acuerdo conmigo en considerar a la fiesta un arte mezclado o conjugado con riesgo que le da una altísima carga de plasticidad que hace que resulte, por lo menos en mi opinión, preciosa.
Por último, me gustaría dejar plasmado un fragmento que escribió el gran poeta granadino Federico García Lorca, acerca de la fiesta taurina.
“El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo”.
Tal vez Lorca, al ver a la clase de políticos que se empeñan en buscar su tumba, ha decidido esconderse para que no lo encuentren.
Un aspirante a periodista que practica la censura.
ResponderEliminarxD Jajajajaj. Vas mal javi, muy mal xDDD
Lo primero felicitarte por la entrada que en mi opinion es muy buena y tiene pocas cosas para criticar. Pero una de ellas es que tu dices que los impulsores de esta medida son un puñado de nacionalistas y separatistas catalanes que buscan cualquier pretexto o excusa para plantear un desafío al sentimiento españolista de Cataluña cuando antes ya los habitantes de Cataluña en concreto 180.000 personas habian dado su opinion mediante sus firmas a favor de la abolicion de los toros en Cataluña.Por eso no solo te tienes que fijar en los políticos si no tambien en la gente que a hecho posible que esta iniciativa llege al Parlamento Catalan para poder ser votada.
ResponderEliminarPor lo demas estoy de acuerdo contigo en tus opiniones y creo que tienes madera de periodista.XD
Antes de entrar a hablar sobre la prohibición taurina en Cataluña,me gustaría decir que la persona que se ha atrevido a criticar a Javier,también debería haberse atrevido a poner su nombre en lugar de firmar como "anónimo".
ResponderEliminarDejando absurdeces a un lado,megustaría resaltar esta frase:"En mi opinión, los impulsores de esta medida son un puñado de nacionalistas y separatistas catalanes que buscan cualquier pretexto o excusa para plantear un desafío al sentimiento españolista de Cataluña"[...]
En mi opinión no te falta razón Javier.Cualquier extranjero que oye hablar de España suele relacionarlo con la fiesta taurina,por eso,es totalmente lógico que un separatisa o nacionalista catalán lo cosidere un desafío.También es verdad que los anti-taurinos lo consideran una ofensa contra los animales,ya que prefieren dejar que los animales se crien en ganaderías y vivan a sus anchas;pero,¿no hay en el mundo anti-taurinos que luego comen carne?Para mí esto es un signo de pura hipocresía y (aunque no lo vea del todo bueno a pesar de que esa afición me sigue desde niña) no creo que todos los que se han rebelado hayan ido a firmar sólo porque sean anti-taurinos,sino porque lo han visto como un símbolo español en contra de sus pensamientos.
Antes de acabar,quisiera resaltar una última cosa sobre los toros de lidia.Es cierto que es una raza especialmente dedicada a las corridas y,si se llegase a suspender,dejaría a muchos ganaderos y demás trabajadores de este mundillo en el paro.
Para finalizar decir que yo no estoy en contra ni a favor de la prohibición de las corridas en Cataluña (a pesar de lo que muchos puedan pensar después de haber leído esto).
El que va comentando por ahí con un poco de coherencia sobre algo que no la tiene se llama Alberto Moldes Sáez, no es que haya querido ocultar su identidad sino que no se aclara con cómo poner el maldito nombre sin que me pidan cuentas de otros sitios, así que, en la ultima re,re-respuesta ya lo dejé firmado, pero aun así nuestro amigo el aspirante a periodista borra los comentarios que no le hacen gracia.
ResponderEliminarAtt: El comentador anónimo.
Que el símbolo cultural de españa sea una brutal tortura a un animal dice mucho de los españoles.
ResponderEliminarY para evitar malinterpretaciones sobre lo que acabo de decir, del mismo modo lo causan la misma impresión los que llevan "crueles máquinas de tortura" colgadas en el cuello, claro, si se ve desde una postura objetiva.
Se hacen cosas absurdas a diario porque se han hecho siempre, como si eso fuese una excusa.
Att: El anónimo llamado Alberto.