Los vecinos de Fago dicen de él que era controvertido y mantenía desavenencias con algunos de los habitantes, que en ocasiones llegaron incluso a los tribunales. En el momento de su muerte acumulaba 40 denuncias, junto a los asuntos urbanísticos y los relacionados con la caza, otro aspecto conflictivo en Fago y otros municipios pequeños de la zona es el del censo y los empadronamientos.
En el mes de noviembre de 2007, el juzgado de lo contencioso-administrativo de Huesca obligó al Ayuntamiento de Fago a empadronar a dos vecinos y la Audiencia de Huesca, ese mismo mes, condenó a Miguel Grima a la pena de 32 días de multa por amenaza a dos habitantes de la localidad y maltrato sin causar lesión a uno de ellos. En 2004, Miguel Grima fue absuelto de una presunta falta de vejaciones.
También tenía graves disputas con el dueño del bar del pueblo a cuenta de la instalación de unas mesas de terraza y del cobro de unos impuestos municipales.
Pero sin duda, su acérrimo enemigo era Santiago Mainar, citado anteriormente. Sus broncas habían terminado en los tribunales. Al parecer, todo se originó porque Mainar se adueñó de una tubería pública, desviando el agua a su nave y desabasteciendo al pueblo en los veranos de 2003 y 2004. Hubo denuncia de por medio y el Ayuntamiento ganó. Luego vendrían más episodios de enfrentamiento.
Miguel Grima vivía con miedo. El alcalde, que ya había renunciado a presentarse a las próximas elecciones, denunció hasta en cuatro ocasiones que se sentía amenazado y que que su vida corría peligro. Ya tuvo que mirar a la muerte a los ojos en el año 2004. Alguien le manipuló los frenos del coche, unos hechos que fueron denunciados a la Guardia Civil.
El pasado 12 de enero de 2007, el regidor sufrió una emboscada. Alguien colocó piedras en la carretera que une Majones y Fago y por la que aquella noche regresaba de su reunión con alcaldes de la comarca. Se bajó a retirarlas y cayó abatido en un barranco con varios disparos en el pecho. En la cuneta encontraron sus gafas y el cuerpo fue arrastrado desde el lado izquierdo del camino y arrojado a la derecha. Cerca de tres semanas después de su muerte y de un largo interrogatorio a todo el pueblo, Mainar, su principal adversario, fue detenido
El ganadero y guarda forestal, Santiago Mainar, único acusado del asesinato del alcalde de la pequeña localidad pirenaica de Fago, declaró el pasado martes, y negó haber sido el autor de los hechos.
El fiscal pide un total 21 años de prisión para Santiago Mainar, por los presuntos delitos de asesinato, en concurso con un delito de atentado, y tenencia ilícita de armas, así como la inhabilitación absoluta durante el tiempo de duración de la condena.
Por su parte, el número dos de la investigación, el jefe de la policía judicial de la Guardia Civil de Jaca, ha desmentido la declaración realizada ayer por Mainar, quien dijo haberse autoinculpado, después de haber alcanzado un pacto con la Benemérita, que de este modo dejaría de presionar a otros vecinos de Fago. Además, el sargento ha explicado que Mainar estuvo "relajado" cuando confesó la autoría de los hechos y colaboró en todo momento con los investigadores. El mismo agente señala que Mainar condujo a los guardias hasta el lugar donde decía que se encontraba el arma -que no apareció-.